Sin lentitud ni pereza, la FIFA busca de a poco lavar su imagen tras los groseros errores arbitrales que perjudicaron a México e Inglaterra el pasado domingo, en los choques ante Argentina y Alemania, respectivamente, por octavos de final del Mundial. A las declaraciones del titular del organismo, Joseph Blatter, quien adelantó que estudiarán incluir tecnología para revisar jugadas polémicas, se agregó hoy un nuevo operativo: valorizar la tarea de los árbitros y jueces de línea.
Así, un grupo de periodistas -enviados especiales en Sudáfrica- fue invitado a participar de un entrenamiento colectivo de árbitros en Pretoria. Allí, en medio de risas y situaciones desopilantes, se llevaron una fría estadística: sólo acertaron en un 30 por ciento de las situaciones de juego en las que se vieron metidos.
"¡Ajá! ‘¿Se equivocan, no? ¿Ahora vieron como es?", se burló con simpatía, pero irónico, el brasileño Carlos Simon, después del entrenamiento en las canchas del Ondendaal High School, en las afueras de la ciudad donde también tiene su bunker la Selección argentina.
Pegados a la raya, decenas de cronistas, sobre todo los más jóvenes, corrieron banderín en mano intentando asistir al juez en las situaciones típicas de offside. La maniobra fue repetida con intensidad agotadora, con jugadores de la liga local que hicieron de actores, interpretando roles de defensores que salen del fondo para provocar un fuera de juego y otros que entran al ataque, pero en un movimiento muy rápido. Demasiado para los periodistas.
Sin embargo, algunos acertaron y recibieron felicitaciones. "¡Very good!", les dijeron. "Un 30% de indicaciones correctas en la estadística de fuera de fuego, muy bueno", leyó uno de los asistentes. Los árbitros lograron una efectividad (todo se grabó y se revisó luego video) cercana al 80%."Cuando tenés la bandera en la mano sólo querés usarla, como los niños, pero apenas pude marcar bien dos posiciones adelantadas", narró el periodista belga Bart Lagae.




