Las vuvuzelas rugen a más de 3 kilómetros del Elkah Stadium, aquí en el corazón de Soweto. Cientos de autos al costado de la ruta anuncian que este Fan Fest está cerca. Es uno de los diez parques que habilitó la FIFA para que la gente pueda ver gratis los partidos. Tiene capacidad para 40 mil personas.
En las afueras más humildes de Johannesburgo se levanta una megapantalla que proyecta el último intento de Sudáfrica por seguir en el Mundial. Pero no puede. A pesar del 2 a 1 frente a Francia, pasa a la historia como el primer país anfitrión en no llegar a la segunda ronda.
Sin embargo, a los sudafricanos que están en el Elkah Stadium no les importa. Ellos vienen a apoyar a su selección, más allá del resultado. Es que la Copa del Mundo -dicen- es lo mejor que les pasó desde la caída del Apartheid. Y no sólo a ellos, al continente entero.
No hay uno que no haya venido vestido para la ocasión. La prenda preferida son las banderas sudafricanas. Las usan como capas, polleras, bandanas y hasta como mantas para hacerle frente al frío de la tardecita que empieza a colarse cuando cae el sol.
La temperatura había acompañado casi todo el día con unos 20 grados deliciosos. Y eso animó a los sudafricanos a salir a la cancha del Elkah. No olvidaron sus pelucas, ni sus anteojos gigantes ni las makarapas. Mucho menos, sus vuvuzelas.
Las polémicas estrellas de este Mundial se lucieron durante todo el partido. Acompañaron cada gol a pura locura.
Las cervezas heladas, en tanto, no pararon de correr a pesar del frío. Y los puestos de comida, que rodeaban el predio, esperaban que la ansiedad bajara para despachar lo suyo.
El pitido final del colombiano Oscar Ruiz , dejó la certeza de lo esperado: Bafana Bafana no estará en la segunda vuelta. Pero a ellos no les importó, son los anfitriones del mundo y la fiesta seguirá en Soweto hasta el 11 de julio.




