Fueron los mejores en su época. Muchos forman parte de los páginas de gloria del fútbol argentino. Fueron la legión de una época dorada: la década del 40. Una lista de nombres sería interminable. Pero entre tantas estrellas brillan Bernabé Ferreyra, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Rinaldo Martino, René Pontoni, Vicente de la Mata, Antonio Sastre, Ernesto Lazzatti, José Marante, José Salomón, Enrique García, Norberto Méndez y Félix Loustau. Ellos, los mejores, quedaron huérfanos de Mundial. El sueño de todo jugador quedó trunco. Estar en un Mundial fue la asignatura pendiente.
Hubo tres ausencias por diferentes motivos: 1938, 1950 y 1954. Hubo dos torneos que no fueron por la Segunda Guerra Mundial: 1942 y 1946. La duda quedó sembrada para siempre: ¿qué habría pasado? "La verdad es que no sé que contestarles, porque hasta intuyo que la gente quiere que le diga que quizás hubiéramos salido campeones. Y la verdad es que no se", escribió con enorme sinceridad Adolfo Pedernera, en una columna publicada en la colección Historia de los Mundiales, publicada por editorial Abril en 1977. En la misma obra, cuenta René Pontoni: "Esto es como una espina que tengo y que los años no lograron sacarme. .. No pretendo ser presuntuoso, pero creo que de participar nuestro país, se iba a llevar los laureles".
Un año y medio antes del Mundial de Francia, en 1938, Argentina ganó la Copa América y venció en la final 2-0 a Brasil con este equipo: Bello; Tarrío, Fazio; Sastre, Lazzatti, Celestino Martínez; Guaita, Varallo (De la Mata), Zozaya (Bernabé Ferreyra) y Cherro. Como Europa se quedó con la organización del tercer mundial, la mayoría de los americanos no cruzó el Atlántico.
En 1942 y 1946, como se dijo, la guerra postergó al fútbol. Argentina fue campeón sudamericano en 1941, 1945, 1946 y 1947. En la Copa América del 42, subcampeón, jugaron Gualco; Salomón, Alberti; Esperón, Perucca, Ramos; Heredia, Pedernera, Masantonio, Moreno y García. En 1946, se destacaron Vacca; Salomón, Sobrero; Sosa, Strembel, Ramos; Boyé, De la Mata, Pontoni, Martino y Loustau. También estaban Cozzi, Méndez, Marante, Fonda, Salvini, Ongaro, Pescia y Loustau. Sólo Angel Labruna y Amadeo Carrizo sobrevivieron hasta 1958. Pero fue otra historia.
La huelga de 1948, el éxodo de jugadores en 1949 y la tirante relación con la Confederación Brasileña influyeron en la ausencia al Mundial de 1950. El aislamiento internacional fue clave para no participar en 1954. Así lo señalan todos, protagonistas e historiadores. Lo afirmó Pedernera también en 1977: "Ni el tiempo será capaz de develar la incógnita".




