El Mundial sumó una nueva sorpresa. Y esta vez el protagonista fue Italia, el campeón del mundo. Es que los de Lippi no pudieron con la débil Nueva Zelanda, el rival más débil del Grupo F, y siguen sin ganar en el certamen. Suma apenas dos igualdades y se complicó su posibilidad de avanzar a los octavos de final.
No había comenzado de la mejor manera la jornada para los italianos. Porque en su primera llegada, los oceánicos le asestaron un duro golpe. Un gol de pelota parada. Sí, Italia, igual que con Paraguay, volvió a sufrir en el juego aéreo. Esta vez el centro de Eliott lo peinó Reid, la pelota rebotó en Cannavaro y Smeltz, en posición adelantada, la empujó a la red con un toque de derecha.
A partir de entonces, Italia fue un aluvión. Con más garra que fútbol, los de Lippi pusieron a Nueva Zelanda contra las cuerdas. Por eso no tardó en llegar el empate. Con una acción discutida: el árbitro guatemalteco Carlos Batres sancionó con penal una falta en contra de De Rossi. Iaquinta se encargó del tiro y señaló la igualdad. Volver a empezar.
El gol del delantero italiano no varió los planes. El campeón del mundo no se detuvo. Impuso su ritmo y acorraló a la Cenicienta del Grupo. Antes de irse a los vestuarios tuvo un par de oportunidades. Pero siempre surgió el seguro arquero Paston para darle tranquilidad a los suyos.
La segunda parte fue más de lo mismo. Un vendaval italiano contra los humildes recursos neocelandeses. Lippi puso en la cancha a los delanteros Di Natale, el goleador del Calcio y Pazzini. Así y todo la más clara llegó por intermedio del volante Montolivo. Un remate esquinado con olor a gol que Paston, en su mejor intervención, mandó al tiro de esquina.
También Camonaresi probó de media distancia y Paston, otra vez, el que se llevó la foto con una volada espectacular. Di Natale, incómodo, le erró al arco y Chiellini ganó en lo alto pero la cabeceó afuera. Parecía que el gol estaba al caer. Sin embargo, a los 38, Nueva Zelanda tuvo la mejor. Wood dejó en ridículo a Cannavaro y definió cruzado,. La pelota besó el poste. La desesperación italiana peleaba contra los oceánicos, pero también contra el reloj. Llegó el final y hubo abrazos entre los futbolistas neocelandeses: y decepción en los italianos.
El campeón del mundo no pudo ganar y ahora habrá que aguantarse a la prensa italiana. El equipo de Lippi sufrió en carne propia lo mismo que ya vivieron en esta Copa del Mundo España (0-1 con Suiza) e Inglaterra (0-0). El jueves, ante Eslovaquia, no podrá fallar. Porque su continuidad en el Mundial está complicada.




