La penúltima cara pública de Marcello Lippi era, en realidad, el auténtico rostro de esta Italia que no sabe para dónde va. El técnico, siempre tan prolijo, tan cuidadoso, parecía desbordado: miraba la pantalla gigante para comprobar si lo que sus ojos le mostraban era cierto; se fijaba en su reloj si de verdad quedaban apenas segundos de los cuatro minutos añadidos por el árbitro guatemalteco Carlos Batres. Visto desde afuera, parecía insólito: Italia, defensor del título, no podía frente a Nueva Zelanda, que en la primera fecha de este Grupo F había sumado el primer punto de su breve historia en las Copas del Mundo. Pero no. Era cierto. Y no sólo desde el resultado. También desde el juego: la Squadra Azzurra, tan elogiada por su defensa férrea, no supo mostrarse superior ni desequilibrante ante un rival que llegó al Mundial como La Cenicienta del Océano y se irá, en el peor de los casos, como una de las más asombrosas revelaciones.
"Flop Italia / Ora si rischia", fue lo primero que publicó la Gazzetta dello Sport respecto del 1-1. Y ese título resulta un testimonio: en Italia creen que hay riesgo de papelón, de quedar afuera en la primera ronda de este campeonato al que trajeron la Copa ganada en Alemania, hace cuatro años. Tal situación sólo sería comparable con aquel golpazo que significó el gol del dentista Pak Do Ik, el triunfo de Corea del Norte y el adiós en la fase inaugural del Mundial de Inglaterra, en 1966.
Ante Nueva Zelanda sucedió algo peor que el resultado: Italia, más allá de la posesión de la pelota, de sus centros repetidos e ineficaces y de sus tiros desde afuera (siempre bien controlados por Mark Paston), jamás se pareció a un equipo claramente superior a un rival, que ocupa el puesto 78 en el ránking FIFA y que hace poco más de dos años estaba en el lugar 156. Más: si no hubiera sido por ese penal que cobró Batres (una de las tantas infracciones que acontecen en las áreas y sólo se cobran ante las necesidades de los grandes), Italia podría haber sufrido la peor derrota de su exitosa vida. Salvo el notable remate de Riccardo Montolivo en el palo derecho de Paston, lo demás fue pura artillería liviana para una defensa que demostró estar muy por encima de la capacidad aérea de Italia.
Pero no es nuevo esto de Italia. Se parece bastante a un recorrido previsible. Jugó mal en los amistosos previos y por eso resultó criticada. Debutó en el Mundial con un empate ante Paraguay que, de no mediar el clamoroso error de Justo Villar, habría sido caída de los campeones ante los sudamericanos. Y ahora esta actuación: errática, despojada de precisión, de variantes. La sensación fue inequívoca: a Italia sólo la empujó la historia de esa camiseta azul con las cuatro estrellas.
Para colmo, a Italia le suceden cosas que no son propias de sus particularidades ni de sus capacidades. Un equipo tan acostumbrando a defender, sobre todo en la pelota detenida, padece con frecuencia. Le pasó contra Nueva Zelanda. El gol de Shane Smeltz, a los siete minutos, llegó por esa vía que los oceánicos manejan muy bien. Es cierto: los All Whites parecen, por tamaño, los All Blacks. Pero se trata de Italia, de Fabio Cannavaro, de la impronta de Lippi, del mandato de Gaetano Scirea y de Franco Baresi.
De todos modos, con los hombres de azul siempre hay que esperar. Son así. Parecen dormidos, golpeados, rotos en las primeras ruedas. Y luego, cuando la hora de la verdad acecha, aparecen. Y son implacables. En España 1982 mostraron el ejemplo perfecto al respecto: se pasaron la fase inicial sumando empates (contra Perú, Polonia y el debutante Camerún) y luego le dijeron al mundo que eran los mejores y se cargaron en el camino a Argentina, Brasil y Alemania. Hay una verdad: Italia juega peor que mal, roza el papelón y suma poco. Pero cuidado. Está en camino y depende de sí misma. Si le gana a Eslovaquia, pasará a octavos de final. Y todos saben que, si se pudiera, nadie elegiría a Italia como rival. Lippi y los suyos también están al tanto.
Los que quedaron:
Sudáfrica
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Francia
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Grecia
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Nigeria
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Eslovenia
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Argelia
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Australia
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Serbia
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Dinamarca
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Camerún
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Costa de Marfil
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Corea del N.
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Nueva Zelanda
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Italia
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Suiza
Honduras
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Corea del S.
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EE.UU.
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Inglaterra
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México
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Eslovaquia
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Chile
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Japón
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Portugal
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Brasil
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Ghana
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Argentina
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Paraguay
Italia, al borde del papelón y con riesgo de quedar afuera
21/06/2010 - 06:19 / NELSPRUIT / Waldemar Iglesias, enviado especial - wiglesias@clarin.com
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