En un presente complicado, no sobran las buenas noticias para Italia. Una que podría serlo, ni siquiera lo es del todo: por primera vez en casi tres semanas, Andrea Pirlo -clave para el equipo de Marcello Lippi- volvió a hacer fútbol. Pero, aquí la parte negativa, no estaría en el choque decisivo ante Eslovaquia, el jueves, cuando el campeón del mundo juegue la clasificación a la siguiente ronda.
Por primera vez desde que se lesionó en el muslo izquierdo el 3 de junio pasado, Pirlo pudo entrenarse activamente hoy con el plantel. En la última práctica abierta a la prensa, Lippi lo hizo participar del trabajo de fútbol, incluyéndolo en uno de los dos equipos (no hubo distinción entre titulares y suplentes).
El jugador de Milán, capaz de darle al medio italiano la calidad futbolística que le falta, se movió sin problemas, pero mostró una notoria merma de masa muscular, producto de los 20 días de inactividad.
En cambio, es casi seguro que Lippi recurrirá por primera vez a Gennaro Gattuso, quien podría entrar por Claudio Marchisio.
Comentarios divulgados hoy por medios italianos hablaron de un Lippi "particularmente tenso" que habría pedido, frente al aumento de la desconfianza, un apoyo suplementario a los jugadores que más lo respaldan, o sea Gianluigi Buffon, Fabio Cannavaro y los citados Gattuso y De Rossi.
Al clima nervioso se agregaron hoy palabras de Arrigo Sacchi, el ex director técnico, hoy columnista en el diario deportivo "La Gazzetta dello Sport", el de mayor difusión en Italia. "He visto elementos sin motivaciones, nerviosos, que jugaban un fútbol confuso, con infinidad de centros por elevación desde los tres cuartos del campo, el ritmo, la velocidad y las ideas han sido totalmente insuficientes", sentenció.




