Abédi Ayew Pelé jugaba al fútbol mejor que muy bien. En sus días de gloria, en las décadas del 80 y del 90, consiguió una suerte de imposible: que lo llamaran, indistintamente, de dos modos que lo definían, el Maradona de Africa o el Pelé de Africa. Jugó 21 temporadas al fútbol, desde su debut en el Real Tamale United hasta su retiro en el Al Ain, de los Emiratos Arabes. Sus premios lo cuentan como lo que fue, un crack. Ganó tres Balones de Oro de Africa entre 1991 y 1993 y la FIFA lo ubica en el ranking de los 100 mejores futbolistas vivos; también ganó la Copa de Africa para Ghana (en 1982) y la Copa de Campeones de Europa con el Olympique de Marsella (en 1993), ese club que lo ubica en el pedestal de su historia. Pero le faltó algo a este Pelé, considerado el mejor deportista ghanés de todos los tiempos: jamás pudo jugar un Mundial.
Sin embargo, está viviendo esta cita de Sudáfrica como si lo jugara. Sucede que sus dos hijos, André e Ibrahim Ayew, son parte del mayor orgullo de Africa en esta competición: el equipo que dirige el serbio Milovan Rajevac ya está en los cuartos de final, lo que significa la mejor campaña para un equipo de este continente (junto al Camerún de Italia 1990 y al Senegal de Japón-Corea 2002). No es todo: papá Abédi comenta los partidos para la televisión local. Hay que decirlo: luce feliz en cada intervención, como si la sonrisa no le entrara en su cara redonda.
André Ayew tiene apenas 20 años y es una de las grandes apariciones del fútbol de su país. Se formó en el Olympique de Marsella, pasó por el Lorient y ahora juega en el Arlés. Aunque nació en Seclin, al norte de Francia, jamás dudó a qué seleccionado representaría: al de su sangre, al de su corazón. Es mediocampista y se ganó espacio en el seleccionado mayor gracias al notable Mundial Sub 20 del año pasado, en Egipto. Allí, fue campeón del mundo y orgullo de su papá. Dice algo que lo retrata de algún modo: "No me pesa ser el hijo de una leyenda". A juzgar por su participación en el Mundial, parece cierto. En el partido más importante de la historia de Las Estrellas Negras (el reciente 2-1 ante Estados Unidos) tuvo una destacada actuación y la FIFA lo eligió como el Jugador del Partido. No sólo eso: ya se perfila para el premio al Mejor Futbolista Joven del Mundial.
Cuando se estaba por dar la lista de Ghana para esta cita máxima, la presencia de Ibrahim Ayew no estaba garantizada. Pero al final, pesaron sus buenas actuaciones en la última Copa de Africa. Tiene 22 años, es defensor, disputó más de 50 partidos para los seleccionados juveniles de su país y estuvo presente en los Juegos Olímpicos de 2008. Nacido en Tamale, la tercera ciudad de Ghana, es reconocido por su intensidad para marcar. En Sudáfrica 2010, todavía no tuvo la oportunidad de mostrarse. Tal vez, ante las suspensiones, pueda aparecer en el próximo encuentro ante Uruguay.
Se trata de una familia llena de fútbol. Otro de los hermanos, Jordan, también juega: es delantero y comparte el plantel campeón de la Liga de Francia (Olympique de Marsella) con Gabriel Heinze y con Lucho González. Hay más: el tío Kwame Ayew también fue futbolista. Jugó 17 años en seis ligas diferentes (entre ellas, Italia y Francia) y disputó 25 encuentros para Ghana. En definitiva, la impresión es inequívoca: la familia del Pelé de Africa late de fútbol.
Los que quedaron:
Sudáfrica
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Francia
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Grecia
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Nigeria
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Eslovenia
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Argelia
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Australia
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Serbia
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Dinamarca
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Camerún
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Costa de Marfil
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Corea del N.
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Nueva Zelanda
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Italia
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Suiza
Honduras
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Corea del S.
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EE.UU.
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Inglaterra
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México
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Eslovaquia
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Chile
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Japón
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Portugal
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Brasil
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Ghana
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Argentina
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Paraguay
Los hijos del Pelé de Africa
André Ayew, quien nació en Francia, es una de las grandes apariciones del fútbol ghanés. Y su hermano Ibrahim, un duro defensor, se ganó un lugar en la selección después de sus buenas actuaciones en la última Copa de Africa.
28/06/2010 - 07:31 / CIUDAD DEL CABO / Waldemar Iglesias, enviado especial - wiglesias@clarin.com
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