Un paso reciente por París, por la cobertura de Roland Garros, permitía vislumbrar la hecatombe deportiva de la selección francesa. Bastaba hablar con un mozo, con un taxista, con un periodista, con un conserje del hotel, para llegar a una lectura inequívoca: nadie creía en este patético equipo de Domenech. Ni en el equipo ni en el entrenador. Al equipo lo tildaban de “viejo, gastado”. Del entrenador, más de uno se reía. “Acá no hay ninguna esperanza; no se olvide la manera en que nos clasificamos, con aquella vergonzosa mano de Henry. Eso es todo un indicio”, nos dijo el maitre de un restorán italiano de Champs Elyseés. Y fue más allá: “Mire la confianza que habrá que una cadena de supermercados promete devolverle el dinero a todos los clientes que compraron televisores si Francia sale campeón... Si hubiese chances de ganar el título, ¿usted cree que harían semejante oferta?”.
El 3 de junio, en la sala de prensa de Roland Garros no sólo se hablaba del cumpleaños 24 de Nadal. Los cronistas franceses debieron soportar las sonrisas socarronas de muchos de sus colegas extranjeros: Francia acababa de perder 1-0 ¡con China! en el último amistoso antes del Mundial. Veinte días atrás, en París se olía el fracaso. Y el fracaso (inexorable) llegó.
Los que quedaron:
Sudáfrica
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Francia
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Grecia
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Nigeria
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Eslovenia
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Argelia
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Australia
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Serbia
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Dinamarca
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Camerún
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Costa de Marfil
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Corea del N.
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Nueva Zelanda
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Italia
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Suiza
Honduras
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Corea del S.
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EE.UU.
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Inglaterra
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México
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Eslovaquia
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Chile
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Japón
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Portugal
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Brasil
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Ghana
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Argentina
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Paraguay
OPINION
Nadie creía en este equipo
23/06/2010 - 06:24 / Miguel Angel Bertolotto - mbertolotto@clarin.com
ENCUESTA
Sin Maradona, ¿quién debe ser el técnico de la Selección?



