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Planeta Redondo
El muchachito de la película

Andrés Iniesta fue elegido por la FIFA como el mejor jugador de la final de Sudáfrica 2010. Bajo el cielo de Johannesburgo, hizo el gol más importante de la historia de España. Como Messi, se formó en La Masía. En Fuentealbilla, el pueblo de su nacimiento, una calle lleva su nombre. Con apenas 26 años, ya se ganó un lugar en el pedestal

22/07/2010 - 08:19 / Waldemar Iglesias - wiglesias@clarin.com

Cuando todas las luces del mundo le iluminaron su cara redonda, Andrés Iniesta mostró la más breve de sus sonrisas felices, ahí, en la Zona Mixta del Soccer City, en Johannesburgo, justo después del instante exacto en que la historia del fútbol lo abrazó para siempre. No quería ponerle palabras a ese momento. Prefería sentirlo en la piel, en el alma, en el recorrido de cada recuerdo que lo había llevado a semejante consagración. Un rato antes, en la escena posterior a ese remate pensado y fortísimo que valió un Mundial para España, se exhibió como lo que es: un joven con memoria. Debajo de la camiseta de La Furia, él mismo se había preparado una inscripción en una remera que parecia hecha de harapos. Era un tributo a Dani Jarque, el fallecido capitán del Espanyol. No le importaba ese grito que se escuchará siempre; tampoco que la FIFA lo hubiera elegido como el mejor futbolista de la final de Sudáfrica 2010. En el día en el que la gloria parecía toda de él, el crack del Barcelona decidió evocar al rival devorado por la tragedia precoz.

Fuentealbilla es un pueblo mínimo en la provincia de Albacete. Según el último censo del año pasado, en ese rincón de La Mancha viven apenas 2.071 personas. Allí, desde hace dos años, para Iniesta habita un orgullo más grande que cualquier Mundial o que varias Champions League: una calle lleva su nombre. Y en la primera de sus esquinas, Magic Andrés (como le dicen) construyó una casa, su lugar en el mundo. El abuelo de Andrés Iniesta, que también se llama Andrés Iniesta, todavía vive allí. Y en la Peña que lleva el nombre de ambos, vivió cada partido del Mundial. Aferrado a la cábala exitosa: la camisa blanca y el lazo rojo anudado en el segundo botón. Cuentan que cuando llegó el grito consagratorio, el abuelo miró al mundo como si fuera su dueño.

El día que le cambió la vida a Iniesta lo contó el periodista Luis Martín, en el diario El País, de Madrid: "Una tarde, camino de Fuentealbilla a Albacete, en el coche de su padre, le dijo de golpe, rompiendo el silencio: 'Papá, vámonos a Barcelona'. Tenía once años, quería ser futbolista y podía escoger: Madrid, Barça, donde quisiera. Ya era el mejor, podía elegir. Y se fue a La Masía. Fue un camino doloroso: pocos como Víctor Valdés saben lo que lloró aquel niño. Pero quería ser Pep Guardiola y se tragó la lejanía de los padres. Hasta que alguien decidió mover ficha y su familia se trasladó a Barcelona. Sigue viviendo con ellos".
 
El año pasado, mágicos días de los seis títulos para el Barcelona, Iniesta -en colaboración con los periodistas Sique Rodríguez y Dani Sanabre- escribió un libro para contar desde adentro aquellas sensaciones de las que también participaron, entre otros, Lionel Messi y Gabriel Milito. El título resultaba inequívoco: "Un año en el paraíso". Fue la mejor temporada de una carrera repleta de éxitos: en el gigante catalán, para el que debutó en la campaña 2002/03 de la mano de Louis Van Gaal, ganó 12 títulos; con el seleccionado de España obtuvo la Eurocopa 2008 y el Mundial 2010.

Crack sin objeciones, brillante pasador, equilibrista al momento de las gambetas, lúcido definidor en situaciones complejas, Iniesta es una de las grandes figuras del fútbol de este tiempo. Su modo de ser, forjado en la mansedumbre de Fuentealbilla, parece desmentir lo que se espera de una figura de la elite: vedettismos y divismos. Sin embargo, las pantallas y las tapas de los medios lo muestran como si él accediera encantado. Según un informe elaborado por Francesc Pujol (profesor del Centro de Medios, Reputación e Intangibles de la Universidad de Navarra) Iniesta resultó el futbolista con mayor valor mediático durante el Mundial de Sudáfrica, delante de dos holandeses, Wesley Sneijder y Arjen Robben. 

Durante el Mundial, por decisión del técnico Vicente del Bosque, no pudo comunicarse a través de Twitter, uno de sus berretines. Apenas finalizados el Mundial y esa suerte de veda, contó: "Muy buenas a todos, hemos cumplido el sueño de conseguir el Mundial, nos vemos por aquí otra vez, deciros que ha sido maravilloso. Millones de gracias por todos los mensajes. Me voy de vacaciones, nos vemos a la vuelta". Hasta la vuelta, Andrés. Felicitaciones.


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