Si el partido ante México se representara en un partido de truco, las tres cartas de Maradona hubiesen sido los dos anchos y el cuatro de copas. Porque la Selección jugó su peor partido en el Mundial, pero logró la clasificación a cuartos de final (definirá ante Alemania) por la contundencia en el área rival.
Hizo "primera" la Selección con Lionel Messi, una carta "quemada" para asegurar el primer paso en un mano sin envido. La Pulga intentó siempre con su gambeta y su verticalidad, pero otra vez jugó muy lejos del arco rival.
En la "segunda" apareció ese "cuatro de copas" maldito, que siempre está. Porque la Selección casi no pudo generar situaciones de peligro a través del juego asociado. Pero cuando México se apuró en cantar "truco" apareció el ancho de basto para liquidar el retruco y anotar los tres palitos. Tevez se aprovechó del grosero error del línea italiano Stefano Ayroldi y abrió un partido que se presentaba muy complicado, con Argentina sin respuestas y México al borde del gol.
Después, Ricardo Osorio se equivocó feo. Gonzalo Higuaín se metió en el área con pelota dominada y no perdonó. El goleador del torneo (tiene cuatro gritos) dejó en el camino al arquero Pérez y definió con un toque de zurda para poner el 2-0.
Y como para que no queden dudas, en el arranque del complemento, Tevez sacó un bombazo desde afuera del área que se clavó en el ángulo y liquidó el partido. Ese poder de fuego que tiene la Selección. Porque si no son Tevez o Higuaín, entra Agüero, de gran nivel ante Corea, o Milito (el goleador del fútbol italiano) o Martín Palermo, el héroe ante Grecia.
Argentina tiene diez goles en el torneo y por ahora es el que más veces anotó. Una carta clave en un Mundial, un torneo corto donde no hay margen para el error y una derrota significa el pasaje de vuelta. La Selección no tuvo un buen partido, casi no generó situaciones, pero le alcanzó para gritar por triplicado y avanzar a los cuartos de final en la Copa del Mundo.




