El Mundial tomó otro cariz. Ya cambiaron las miradas de los que quedan. Se endurecieron. Son ocho, y entre hoy y mañana quedarán cuatro. De 32 que eran. Se acabaron las sonrisas, lamentablemente. Empezó el nerviosismo de la cosa seria. Porque la final parece estar al alcance de la mano. Entonces, en el entrenamiento de la Universidad de Pretoria se ve que Messi llega al entrenamiento y tras charlar con Maradona se vuelve a su habitación de la concentración. "Tiene fiebre". Entra Pastore en su lugar en la práctica. Entonces, suena una alarma estridente. ¿Puede faltar al partido contra Alemania? Una corriente de aire helado invade a los periodistas que esperan afuera. Y que mandan la información a la Argentina. Al mundo entero. Con todo lo que se habló de Messi, con todo lo que se habla de Messi, si faltara en el equipo de mañana en Ciudad del Cabo, el daño para la Selección sería tremendo. En lo futbolero, claro, si es el as de espadas. Pero también en lo psicológico. El doctor Donato Villani puso paños fríos. "Es un estado gripal, intrascendente. Ni fiebre tiene ya". Pero no se termina de redondear el alivio. Son los cuartos de final. Hay que llegar con las fuerza entera. Y vuelan las palabras y las conjeturas. Justo cuando también trasciende que Maradona tiene en mente el mismo equipo que le ganó a México. Con leves dudas entre la permanencia de Burdisso y la vuelta de Samuel y sobre la continuidad de Di María.
Quiere decir que seguirá apostando al plan ofensivo que -hasta ahora-- le dio buenos resultados y que no intentará correcciones para mejorar la contención o la creación de juego en el medio. Pero todavía queda un día para hacer el repaso general. Se cree -y con razón-- que los alemanes respetan a esta Selección. Porque tiene muchos nombres de la que les ganó el 3 de marzo en Munich y ellos también integran un equipo parecido. Y cuando Scheweinsteiger quiere "avisarle" al árbitro que los argentinos "son simuladores" y que tenga cuidado con éso y cuando Lothar Mathäus, el jugador histórico de cinco mundiales, anuncia que "Maradona se irá llorando como en 1990", tras el partido, están mostrando en su provocación una cierta desconfianza sobre su propia fortaleza. Porque se sabe que las amenazas tienen patas cortas en un Mundial. Se habla aquí mucho del "poderío" alemán. Y es cierto. Fueron de menor a mayor. Pero perdieron con Serbia en el debut. Y les costó mucho ganarle a Ghana. Ellos ven las cuatro victorias de Argentina, son conscientes del despliegue ofensivo que mostró y que Messi está esperando su explosión. Y se preocupan. Tanto como nosotros frente a la aureola que ellos traen, de títulos logrados y de finales alcanzadas.
Es cuarto de final. Y no es tiempo de sonrisas, lamentablemente. Ya nadie repara en la calidad técnica de este Mundial. Ni en la ausencia de grandes rendimientos individuales. Ni en nada más. Quedan ocho. Cuatro van a semifinales. Y la final está ahí nomás...
Los que quedaron:
Sudáfrica
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Francia
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Grecia
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Nigeria
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Eslovenia
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Argelia
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Australia
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Serbia
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Dinamarca
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Camerún
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Costa de Marfil
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Corea del N.
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Nueva Zelanda
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Italia
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Suiza
Honduras
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Corea del S.
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EE.UU.
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Inglaterra
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México
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Eslovaquia
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Chile
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Japón
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Portugal
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Brasil
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Ghana
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Argentina
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Paraguay
No sólo la fiebre hace subir la temperatura
01/07/2010 - 22:32 / ENVIADO ESPECIAL / Horacio Pagani - hpagani@clarin.com
ENCUESTA
Sin Maradona, ¿quién debe ser el técnico de la Selección?



