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Alemania siempre saca ese “plus” para decir presente

Aunque llegaba después de una caída y con la posibilidad de quedarse afuera, liquidó a Ghana 1-0 con un golazo del pibe Mesut Özil, la figura. Los africanos, que mostraron buen juego pese a perder, se clasificaron segundos.

23/06/2010 - 17:23 / ENVIADO ESPECIAL / Federico Kotlar - fkotlar@clarin.com

El fútbol es un juego de once contra once en el que siempre ganan los alemanes”. La frase es de Gary Lineker, el inglés goleador del Mundial 86, y más allá de la exageración, consigna ese espíritu avasallante de una selección que puede pasar por malos momentos pero que siempre tiene un plus para, al final, sonreír. Ante Ghana, con la clasificación en juego, apareció otra vez ese impulso extra para llevarse un partido que estaba para cualquiera de los dos. Ahora espera Inglaterra, en un choque que se lleva buena parte de la atracción de los octavos de final y que Argentina mirará de reojo.

Los europeos empezaron bastante mejor, decididos a tirarle al rival todo el significado de su pesada camiseta y sin importarle ni un poquito el apoyo que el público volcaba claramente hacia los africanos. Funcionaba con fluidez el circuito de quite y toque rápido en el medio entre Khedira y Shweinsteiger, que se articulaban con un Podolski muy lúcido en ese primer tiempo para desequilibrar a la defensa de los africanos. Sin embargo, la más clara en esos primeros minutos fue de Ghana, cuando Shweinsteiger tapó, con bastante angustia, un remate de Gyan parado en el punto del penal.

Ghana, de a poco, empezó a hacer pie. Más allá de que al mediocampo le costaba contrarrestar la precisión de los alemanes, cuando atacaba mostraba armas para lastimar. Eso sí, cuando Alemania iba seguía lastimando, como en la que fue la ocasión más clara del primer tiempo, un mano a mano que Kingson le tapó a Özil. Y así se fue una primera mitad entretenida, en la que los dos tuvieron posibilidades de hacer su diferencia pero se quedaron con las ganas.

Podía pensarse que el segundo tiempo iba a ver a dos equipos cautelosos, sabedores de que el resultado entre Serbia y Australia los clasificaba. Sin embargo, ninguno de los dos eligió refugiarse. Ghana estuvo primero muy cerca del gol con Asamoah, que en un ataque rápido se filtró entre la defensa, pero lo frustró el arquero Neuer. Y después apareció esa contundencia que es tan marca registrada de los alemanes como la salchicha con chucrut. Y fue un chico de 21 años, Mesut Özil, el encargado de revalidar la historia grande de Alemania, con un golazo al ángulo desde el borde del área. Era el gol de la clasificación, más allá de lo que pasara en partidos ajenos.

Ghana reaccionó ante el golpe con la sana intención de atacar sin prejuicios. Fue a buscar el empate con los jugadores de buen pie de los que dispone en ataque y elaboró en ese período las jugadas más vistosas del partido. Entre ellas, esa que no pudo rematar Asamoah, después de un taco precioso de Gyan. Pero nada de lo bueno que mostró el equipo africano alcanzó para llegar al empate.

Con el final, los alemanes festejaron con la satisfacción del deber cumplido para un grande. Pero con una mueca de preocupación por la lesión de Schweinsteiger en el muslo izquierdo. Los ghaneses aguardaron un rato hasta conocer las buenas noticias desde Nelspruit. La caída de Serbia los dejó, como en 2006, en octavos de final, donde enfrentarán a EE. UU.


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